Esculturas para celebrar el Día Internacional del Beso

El próximo 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso, una fecha con la que se destaca la importancia que tiene esta muestra de afecto en todas las culturas del mundo. De hecho, con motivo de este día se organizan, cada año, distintas competiciones para intentar superar el beso más largo del mundo, cuyo récord se encuentra en 58 horas. Sin embargo, este 2020 y teniendo en cuenta la alerta sanitaria, lo mejor es celebrar este día manteniendo las distancias y respetando el aislamiento por responsabilidad social.

Con el objetivo de conmemorar el Día del Beso, aún en tiempos de distanciamiento social, Musement, plataforma de reserva de actividades en destino, reúne 6 fantásticas esculturas que llevan besándose toda la eternidad.

El beso, Auguste Rodin (Museo Rodin). Esta escultura de mármol representa a los amantes Paolo y Francesca, personajes del círculo de la lujuria de La Divina Comedia de Dante, quienes fueron condenados a errar en los infiernos tras ser asesinados por el marido de Francesca. La escultura recoge justo el momento en el que ambos amantes se enamoran y se besan. La obra, que en un principio formaba parte de un conjunto escultórico mayor, fue separada por Rodin y mostrada en 1887. A partir de entonces, la obra tuvo un gran éxito y el público la acabó bautizando como El Beso.

Psique reanimada por el beso del amor, Antonio Canova (Museo del Louvre). Esta escultura es una de las versiones que hizo Canova de la historia de amor entre Cupido y Psique recogida en las Metamorfosis de Apuleyo. La obra muestra el momento en el que un enamorado Eros salva con un beso a Psique, quien había caído en un sueño eterno tras intentar recuperar el amor que había perdido del dios griego al traicionar su confianza. Actualmente podemos disfrutar de esta espectacular escultura de Canova, considerado el mejor escultor neoclásico, en el Museo del Louvre.

El beso, Constantin Brancusi (Museo de Arte de Filadelfia). Desde 1907 llevan estos amantes besándose en la obra de Brancusi, artista vanguardista. La obra, de formas sencillas, está realizada en base a un bulto redondo en el que se besan un hombre y una mujer, que apenas pueden diferenciarse el uno del otro. Ambos parecen simétricos, sus cabellos se mezclan, sus labios se unen y sus brazos se entrelazan de tal manera que rodean ambos cuerpos y no se sabe cuál pertenece a cada una de las figuras. Su sencillez nos muestra cómo a través de un beso dos personas se fusionan en una sola.

Unconditional Surrender, J. Seward Johnson. Esta escultura se asemeja a la famosa fotografía realizada por Alfred Eisenstaedt del marinero besando a la enfermera en Times Square, titulada V-J Day in Times Square. Seward Johnson construyó varias obras similares, de enorme envergadura, que han sido instaladas en distintos lugares del mundo como San Diego (Estados Unidos), Civitavecchia (Italia) o Normandía (Francia). Estas esculturas, que miden unos ocho metros de alto, muestran como un beso representa también la alegría y el entusiasmo.

Cupido y psique, Ostia Antica. En Ostia Antica, el puerto de la antigua Roma, podemos encontrar esta escultura que refleja, al igual que la de Antonio Canova, la historia de amor entre Cupido y Psique. La escultura se encuentra en el yacimiento arqueológico de la ciudad que preserva la necrópolis, los baños de Neptuno y sus mosaicos, la plaza de los Gremios, los almacenes, la Via Casa di Diana, el foro, el templo y el teatro.

El beso, Víctor Delfín (Lima). Cada 14 de febrero miles de enamorados visitan esta escultura ubicada, desde 1993, en el Parque del Amor en la ciudad de Lima. La obra, de 12 metros de largo por 3 de alto, se encuentra sobre una plataforma y muestra una pareja de enamorados que se abraza y besa con pasión.

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